Descripción de un sueño del protagonista.

Sé que es él en cuanto lo veo. Bran sonríe y avanza hacia mí, yo hago lo mismo y justo cuando voy a abrazarlo, una barrera invisible nos separa. De pronto parece que no puede verme.

-¡Braaaan!- grito incesablemente su nombre, pero parece no oírme tampoco.

Desesperada, golpeó la invisibilidad y es entonces cuando me doy cuenta de que es cristal. El mismo cristal de Gorlian. El de mi prisión.

-¡No! ¡Bran, Braaan! ¡Sácame de aquíii!- chillo y sigo golpeando el cristal…

Pasan unos segundos en los que parece oírme pero luego se marcha, o por decirlo de otra manera: desaparece. Y yo me quedo sola de nuevo.

-¿…Porqué?- vuelve ese asqueroso olor a fango, el tacto del suelo en las plantas de mis pies magullados, el frío…

Vuelve Gorlian en su totalidad y poco a poco me doy cuenta, otra vez, de que todo cuanto sea referente a salir de aquí es una estupidez. Gorlian es y será siempre imposible para mí. Me alejo del cristal y me vuelvo hacia el desierto enfangado que se abre frente a mí. Toda Gorlian es para mí, aunque me asquee. Cuando parece que he aprendido la lección y vuelvo a creer que la esperanza se ha agotado en mí y que he de acostumbrarme a no ver la luz del sol de nuevo, ni las nubes, ni el mar… Entonces despierto en nuestra cabaña. La cabaña que construimos juntos, yo y Bran. Todo está en su sitio, menos algo importante. Bran ya no está conmigo, y tampoco va a volver. Así que… será mejor que me centre en que los que me hicieron esto lo paguen caro. Aniquilaré a cualquiera que me lo impida, que me impida que sacie mi sed de venganza. Ya no soy una justiciera, ya no soy un ángel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario